|
Algunos videntes han profetizado que San Francisco desaparecerá un día en el Pacífico sin que nada de la ciudad sobresalga de las aguas. La costa de California se abrirá y retrocederá hasta
las montañas.
Robert C. Doc Anderson, el “vidente de Georgia”, predijo que un potente terremoto provocará graves daños en Los Angeles y San Francisco.
Diane McLeod,
vidente, “vio” en Los Angeles una escala sísmica que señalaba 9,2 en la escala de Ritcher. En la visión, muchos rascacielos quedaban reducidos a escombros y el monte Sasha entraba en erupción. El océano se abatía sobre Los Ángeles, cubriendo la mayor parte de la ciudad.
Jasper Pierce, en marzo de 1967, “se sintió arrebatado” a los aires y transportado al Valle Imperial, en California. Desde allí, contempló cómo toda la costa desde San Francisco hasta el golfo de
California se hundía en el océano. El gran Cañón se ensanchaba, parte de las montañas rocosas se desmoronaban sobre Colorado y una enorme ola barría Florida y los estados del golfo de México, al tiempo que toda la costa
este se alzaba lentamente unos cien metros.
El reverendo Lindsey
tuvo una visión en 1958. En ella le dijeron que habría tres señales que servirían de advertencia de que un inminente terremoto de grandes dimensiones se abatiría sobre California: Australia sufrirá el mayor colapso de su historia, en el mediterráneo hará erupción un volcán, creando una gran ola, y en los edificios de los ayuntamientos de Los Angeles y San Francisco se abrirán unas grietas. Tras estas tres señales, y en el plazo de un año, una gran parte de California se hundirá en el océano, provocando olas de hasta 50 metros.
David Miles vio cómo Los Angeles, San Diego y Santa Bárbara desaparecían bajo una impresionante muralla de agua, que derribaba edificios y destrozaba autopistas.
Danny Henry
tuvo una pesadilla de increíble realismo. Todo el suelo empezó a temblar bajo sus pies. Se abrió una grieta que engulló parte de la región. Observó que el océano avanzaba rugiente.
Al reverendo Harrell
una voz le comunicó que un gran terremoto provocaría una ola de marea que destruía la zona completa, hundiendo San Bernardino. Otras olas causaban grandes daños en Vancouver, en la costa este y en el golfo de Méjico. Este terremoto iba precedido de tres de advertencia. Con el último terremoto perderán la vida 10 millones de personas cuando toda la parte de California situada al oeste de la falla de San Andrés se deslice lentamente hacia el océano.
Paul Solomon
no sólo insiste en la destrucción de California, sino que aventura una guerra civil para los EEUU, la invasión del país por parte de otra potencia, la capital de la nación trasladada más al norte, la aparición de nuevas tierras en el Atlántico y el Pacífico... Salomon predice también que Japón se hundirá en el mar. Y que el norte de Europa sufrirá grandes cambios físicos, que las Islas Británicas se verán recubiertas por los hielos, y que se producirá un cambio de polaridad de la tierra que cambiará el perfil de los continentes.
|